- ¡Hola! ¡cómo estás?- dice una amiga de la infancia. - ¿yo? Aquí estoy, viendo el tiempo pasar ..., preparándome para la invasión...- Digo. Por sus ojos entiendo la pregunta tácita - ¿que si estoy dispuesta al suicidio con tal de no verme vulnerable, débil, dependiente...(enamorada)? Claro que sí. - Digo fuerte y claro y entiendo rápidamente la segunda pregunta en su expresión - ¿y me preguntas porqué? Fácil: Porque no hay guerra más difícil de librar que la del amor, nunca saldrás ilesa, siempre estarás trasquilada al anochecer de tu vida, y en una de esas podrás sobrevivir, pero con un costo altísimo como lo es vivir sin corazón. Por esto, no estoy en esa guerra, prefiero las convencionales: Esas en que se matan por líneas imaginarias unos con otros. - ¿y los riesgos?- suelta finalmente. Respiro profundamente y recito: Todo se regenera. Todo vuelve a su sitio. Todos volvemos a nuestras posiciones al final del día. Todos esperamos poder volver a nuestras posiciones tal como éramos al inicio del día.
viernes, 19 de febrero de 2010
Artillería Pesada .*
Me he dedicado toda mi vida a fabricar artillería pesada, procurando herir a la gente que pasa cerca de la trinchera de mis dudas. Para demostrar la valía de mis armas, la supremacía de mis municiones, el liderazgo de mis creaciones.
Al paso del tiempo saludo alegremente preparada: Chaleco antibalas, casco, escopeta en la espalda, pistola al cinto, cuchillo en el antebrazo y metralleta en mis palmas.
Mi antigua amiga se aleja y sin pensarlo, siembra en mi un mar de dudas. ¿Pero porqué la gente lucha por amor cuando saben de antemano que perderán? ¿Como luchar si sabes que la única victoria absoluta es morir junto a tu amada para no sufrir la agonía de vivir sin ella, sin sus risas, sin sus besos, sin sus trancas, sin sus pucheros, sin sus mañas y sin su compañía?
Ya no sé si quiero seguir luchando desde este frente axiomáticamente incorrecto. Creo que volveré a casa y esperaré que el amor de mi vida me tome por sorpresa. Esperaré que llegue por el resto de mis días y si al anochecer de mi vida no aparece, simplemente estaré conforme porque sé que la esperé. La decisión está tomada: saldré de este aberración y cuando lo haga una bandera blanca será la continuación de mi brazo.
¡Espera! ¡Alguien viene desprevenida! Y tiene el flanco derecho sin vigilancia... creo que la abordaré por sorpresa. Salgo de mi escondite, cierro los ojos y largo a correr - ¡Aquí voy! - sólo siento el aire rozando mi cara, mis pisadas en el fango, el resoplido de mi aliento y el furioso palpitar de mi corazón ...Y es ahí cuando te veo. Sin pensarlo, dejo mis armas una a una. La metralleta es la primera en caer y con un movimiento ágil lanzo lejos la escopeta Las cartas están sobre la mesa, ya estoy frente a ti. Miro tus ojos y dejo caer mi pistola. Sopeso mis posibilidades (¿salir corriendo es una?) y me aventuro en la más compleja: Duditativamente levanto mis brazos, te tomo por las caderas, te acerco y te beso. Me alejo y finalmente, me pregunto : ¿Será prudente dejar caer mi cuchillo?
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