domingo 12 de febrero de 2012

Adele retumba en la sala (¿Será quizás porque el volumen está considerablemente alto?), aquella canción que un día te dije "cada vez que la escucho, me recuerda a esas películas yankees, del baile de promoción, de los lentos de los bailes de promoción". Y entre risas, te tomé y bailamos durante una milésima de segundo (lo que mi vergüenza alcanzó a permitir, claramente).
Hoy, cumplimos 11 meses juntas (en la segunda cuenta. c: ) y también, hoy también es un mes desde que os fuiste "por no más de un par de días".


Run run se fue pal' sur, no sé cuando vendrá, me dice que su viaje se alarga más y más.~


Los días siguen pasando, y presiento que pasará por lo menos una semana antes de que os pueda volver a ver (dijiste que ya la situación era insostenible, que tendríamos que hablar seriamente para hacer planes al respecto).
Debí haberte llamado hace un rato, pero aún hay mucha gente en pie, presumo que ya debes dormir y recuerdo eso, de que a estas horas duermes y no debería molestarte.

Es temprano para mí, a decir verdad. Cuando estoy contigo, la noche recién empieza, tenemos muchas cosas que hablar y poco tiempo para decirlas, la noche se nos va entre las manos y así seguimos teniendo temas para cada una de las noches venideras. Quizás estaríamos en un sofá, o en una cama, o quizás en una cocina, pero con la certeza de que estaríamos suficientemente cerca: Ya sea mirándonos, abrazándonos o qué sé yo.

Me siento muy cansada, la verdad. Me duele la espalda, los brazos, las muñecas, las piernas y así, podría seguir un rato más contándote sobre mis pesares, pero aún así, siento la necesidad, el ímpetu por escribirte. No pude simplemente apagar el notebook y dormir. Siempre es algo más, y SIEMPRE, estás vos como protagonista, de un modo u ótro.


Son las 1.19am y la noche está particularmente calma y ligeramente fría (gracias por este descanso, inti).

Mientras yo, soy la antítesis de lo anterior.
Muevo las manos, el cuello, mis cejas, mis ojos, mi boca. Los recuerdos atraviesan mi mente y se escapan ya sea por un repentino movimiento de cuello, o por morder mis labios, qué sé yo.
Te extraño, la verdad. Ese era el motivo de todo este sin sentido (Ves? te dije que siempre estabas vos como protagonista), han pasado largos 31 días en que no hago más que pensar en qué haría cuando estuvieras aquí. Sé que he hablado demasiado sobre eso, motivo por el que no escribiré nada al respecto aquí.

Adele sigue cantando de esa forma tan hipnotizante, y ahora no hago más que pensar en vos, imaginándonos: yo tomándote por la cintura y de alguna forma que no sé, vos enseñándome a bailar ésto, para algún día tomarte por sorpresa en cualquier sitio y bailemos esto en serio (aunque sea poquito).


No puedo creer que haría algo que realmente me incomoda con tal de que tú lo pases bien conmigo. Las locuras que puedo hacer por vos, increíble.




miércoles 14 de diciembre de 2011

no es monótono, no puede serlo.
Hoy dijiste que se dejaban de escribir cosas por la repetición, por la rutina.

Y no puede ser, es imposible que sea repetitivo si estamos hablando de cosas diferentes.
¿¿Fue lo mismo hoy, a lo que fue el mes pasado, hace dos meses, en marzo, en abril, mayo??

si tu respuesta coincide con la mia, condédeme un punto. (:


En 12 de marzo no nos algábamos, hablábamos poco, omitiendo lo que realmente sentíamos, por miedo a que no fuese recíproco.
pero hoy, ¿podemos decir que es lo mismo, seguimos con ese mismo miedo con la misma magnitud de aquel entonces?

en junio comezamos el noviazgo, estábas lejos, te extrañaba muchísimo y todo giraba en torno a eso.

¿podemos decir que hoy pasa exactamente lo mismo que antes?
Claramente que no, porque hoy pasan muchísimas más cosas que antes, podemos sentir con más libertad, hablar con más relajo, incluso esos miedos inconfesables.

No somos las mismas, naturalmente, lo que consturimos día a día no puede seguir siendo lo mismo del comienzo.


Resígnate, será una metamorfosis eterna, hasta el final de los días.
Y podremos seguir hablando cosas nuevas sobre ésto.

domingo 4 de diciembre de 2011

Palabras más, palabras menos.
Palabras elavadas al cielo, palabras que caen irremediablemente al suelo.
Palabras que te dije, palabras que olvidaste.
Palabras que repetí, palabras que no escuchaste.
Palabras que no entiendes, palabras que no puedo explicarlas.


Creo que es mejor a veces callar.

martes 25 de octubre de 2011

Besos - Gabriela Mistral

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

sábado 20 de agosto de 2011

Confesiones impuestas.

Una noche de agosto : Después de un día especialmente soleado (con el antecedente de lluvia la jornada anterior), muero de frío. Intento pensar, entender conceptos, rememorar conversaciones, situaciones, gestos, contextos.
Pienso en ti, y en todos aquellos signos de que algo raro estaba pasando. Pienso en las despedidas (eso lo había notado antes que lo mencionaras), pienso en los silencios prolongados, en las miradas al vacío. ¿Realmente pasó todo eso? No, no lo creo, esto no es más que una burda forma de buscar una conexión entre hechos aislados, sin mayor trascendencia. Recuerdo la conversación de hoy. No sé si es porque el molesto dolor de cabeza no me deja pensar con fluidez, pero solo recuerdo partes. Sé que no estabas bien, te perturbaban muchísimas cosas, sé que no me las dijiste todas. Sé que, probablemente, la más importante aún no me la dices, vaya a saber uno porqué.
Pero yo creo que si me las has dicho, porque dijiste que omitir cosas es mentir, y que vós no lo hacías conmigo. Te creo, ante todo.
De hoy, me quedó un sabor amargo ( a pesar del hermosísimo mensaje parcelado en facebook), puesto que ... Sentías que no servía de nada hablar conmigo de esas cosas. Sé que no soy útil, soy una pésima interlocutora a veces, pero lo intento.
Vuelvo a pensar en las despedidas, en los silencios prolongados, en las miradas al vacío, pero ésta vez, busco mis errores. ¿Quizás, no te he sabido contener? ¿Realmente debo hacerlo?
Estoy confundida. Hoy es de aquellas noches en que no sé qué es lo que tengo que hacer. Sé que te amo, eso jamás deja espacio a dudas, pero... siento que no es suficiente, que algo falta. Pero, ¿qué es eso que falta?.

Me falta entenderte.

Por más que lo intento, no logro hacerlo a cabalidad. Ni siqueira a medias, para ser franca.
Desbordas mi lógica, borras de un sopetón mis abstracciones respecto a vós, y generalmente, con actos que reflejan todo lo contrario de lo que pensaba respecto a ti.
Quisiera entenderte, de modo de saber de inmediato qué te sucede y lo que es más importante, saber qué es lo que tengo que hacer para que te sientas mejor. Lo intento, pero... esta noche, intentarlo no cuenta, no sirve para que tú estés mejor. Quiero que estés cómoda conmigo, que el estar juntas sea un ejercicio tan primario como respirar. Quiero que hagas lo que quieras. Quiero que seas feliz, simplemente.

Pero soy un ser humano vil, también quiero muchas cosas de ti, no me basta con amarte. Me gustaría que el 'confiar en mi' fuera para ti natural, y no dejara un dejo de molestia, como hoy.
Pero, probablemente eso tampoco pasó y yo nuevamente, lo malinterpreté.

Da lo mismo. Es tarde, me duele la cabeza, aún sigo enferma .
No sé para qué me hago tantos problemas, si al final, me tendré que conformar con amarte. Y creo, es lo único que se me da bien. (:

jueves 14 de julio de 2011

Gracias por el Fuego.~

La beso como podría morderla, y a veces la muerdo, o comérmela y masticarla y digerirla. Porque hay una desesperada necesidad, casi diría una obligación, de marcar al otro, a la otra, aunque sea con los dientes, y aunque alguno de éstos sea postizo. Dejar una marca propia es cosa de vida o muerte, o de muerte solamente, porque la intención subterránea es traspasar la muerte, es seguir existiendo después del fin. Y a esos efectos tanto sirve la existencia de un hijo como la de una cicatriz. Después de todo, también el hijo es una cicatriz. Buena definición para proponer a la Academia. Hijo: cicatriz del amor.