martes, 25 de octubre de 2011

Besos - Gabriela Mistral

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

jueves, 14 de julio de 2011

Gracias por el Fuego.~

La beso como podría morderla, y a veces la muerdo, o comérmela y masticarla y digerirla. Porque hay una desesperada necesidad, casi diría una obligación, de marcar al otro, a la otra, aunque sea con los dientes, y aunque alguno de éstos sea postizo. Dejar una marca propia es cosa de vida o muerte, o de muerte solamente, porque la intención subterránea es traspasar la muerte, es seguir existiendo después del fin. Y a esos efectos tanto sirve la existencia de un hijo como la de una cicatriz. Después de todo, también el hijo es una cicatriz. Buena definición para proponer a la Academia. Hijo: cicatriz del amor.

lunes, 23 de mayo de 2011

Boleros~


Romanticismo de Antaño, Amores del ayer.
Leyendas de hoy.


¡ Qué ganas de haberte conocido unas cuántas décadas atrás !

Que ganas de que una canción de Sinatra Hubiese impregnado la atmósfera del primer beso, a la par del ritmo parsimonioso que imponen sus melodías. No sé si seré yo, pero me fascinan los Amores Épicos.
¿Qué tal si te animas y te embarcas en éste? (:

domingo, 8 de mayo de 2011

Epifanía.~

Un te extraño ya no me es Suficiente.
Y Lo peor de todo, es que no sé como Diantres denominarlo ahora que sé que te miento cada vez que te digo que simplemente te extraño.

martes, 5 de abril de 2011

Todavía - Mario Benedetii



No lo creo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría

palto gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo

todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto


Nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

sin embargo todavía

dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía


Pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido


Y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

todavía

lunes, 4 de abril de 2011

Ella que pasa - Mario Benedetti

Paso que pasas

rostro que pasabas

qué mas quieres

te miro

después me olvidaré

después y solo

solo y después

seguro que me olvido.


Paso que pasas

rostro que pasabas

que más quieres

te quiero

te quiero solo dos

o tres minutos

para quererte más

no tengo tiempo



Paso que pasas

rostro que pasabas

que más quieres

ay no

ay no me tientes

que si nos tentamos

no nos podremos olvidar

adiós.-

viernes, 28 de enero de 2011

Ahora ERA cuando.

Corre, frenéticamente. Su respiración agitadísima y el constante palpitar cerca de su oído no son suficientes para aminorar la marcha. Sigue corriendo, tiene que escapar. DEBE hacerlo. Pero ni aunque intente, con todas sus fuerzas hacerlo, no lo logra. Sin embargo ella sigue corriendo, con esos pensamientos que atolondran su cabeza, los recuerdos, los malditos recuerdos, la horrenda verdad, la angustiante soledad.

¿y qué diantres la hace correr de ese modo?

Quién sabe, y probablemente, ella tampoco nunca lo sabrá. Pero hay algo que sí tiene: una vaga noción de lo que puede ser.

La quiere, y cuando lo dice, lo dice con justa razón. Y es por lo mismo que quizás corre. Ahora es cuando puede lograr causar el menor daño posible. Se conoce, sabe lo que ha hecho, sabe lo que puede llegar a hacer. Por eso ahora es cuando debe alejarse de ella, intentar que ella siga con su vida y que ojalá, no note su ausencia. Ojalá tuviera las fuerzas para seguir corriendo, pero sabe que lo conseguirá.

Cuando ya no puede más, comienza a trotar, siente su corazón desbocado en todo su esplendor, y lentamente comienza a resignarse. Pobre muchacha, a pesar de lo que la quiere, no podrá evitar el inminente desastre.