Te esperaré.~
miércoles, 7 de diciembre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Besos - Gabriela Mistral
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
jueves, 14 de julio de 2011
Gracias por el Fuego.~
La beso como podría morderla, y a veces la muerdo, o comérmela y masticarla y digerirla. Porque hay una desesperada necesidad, casi diría una obligación, de marcar al otro, a la otra, aunque sea con los dientes, y aunque alguno de éstos sea postizo. Dejar una marca propia es cosa de vida o muerte, o de muerte solamente, porque la intención subterránea es traspasar la muerte, es seguir existiendo después del fin. Y a esos efectos tanto sirve la existencia de un hijo como la de una cicatriz. Después de todo, también el hijo es una cicatriz. Buena definición para proponer a la Academia. Hijo: cicatriz del amor.
lunes, 23 de mayo de 2011
Boleros~

Romanticismo de Antaño, Amores del ayer.
Leyendas de hoy.
¡ Qué ganas de haberte conocido unas cuántas décadas atrás !
Que ganas de que una canción de Sinatra Hubiese impregnado la atmósfera del primer beso, a la par del ritmo parsimonioso que imponen sus melodías. No sé si seré yo, pero me fascinan los Amores Épicos.
¿Qué tal si te animas y te embarcas en éste? (:
Leyendas de hoy.
¡ Qué ganas de haberte conocido unas cuántas décadas atrás !
Que ganas de que una canción de Sinatra Hubiese impregnado la atmósfera del primer beso, a la par del ritmo parsimonioso que imponen sus melodías. No sé si seré yo, pero me fascinan los Amores Épicos.
¿Qué tal si te animas y te embarcas en éste? (:
domingo, 8 de mayo de 2011
Epifanía.~
Un te extraño ya no me es Suficiente.
Y Lo peor de todo, es que no sé como Diantres denominarlo ahora que sé que te miento cada vez que te digo que simplemente te extraño.
Y Lo peor de todo, es que no sé como Diantres denominarlo ahora que sé que te miento cada vez que te digo que simplemente te extraño.
martes, 5 de abril de 2011
Todavía - Mario Benedetii
No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palto gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía
lunes, 4 de abril de 2011
Ella que pasa - Mario Benedetti
Paso que pasas
rostro que pasabas
qué mas quieres
te miro
después me olvidaré
después y solo
solo y después
seguro que me olvido.
Paso que pasas
rostro que pasabas
que más quieres
te quiero
te quiero solo dos
o tres minutos
para quererte más
no tengo tiempo
Paso que pasas
rostro que pasabas
que más quieres
ay no
ay no me tientes
que si nos tentamos
no nos podremos olvidar
adiós.-
viernes, 28 de enero de 2011
Ahora ERA cuando.
Corre, frenéticamente. Su respiración agitadísima y el constante palpitar cerca de su oído no son suficientes para aminorar la marcha. Sigue corriendo, tiene que escapar. DEBE hacerlo. Pero ni aunque intente, con todas sus fuerzas hacerlo, no lo logra. Sin embargo ella sigue corriendo, con esos pensamientos que atolondran su cabeza, los recuerdos, los malditos recuerdos, la horrenda verdad, la angustiante soledad.
¿y qué diantres la hace correr de ese modo?
Quién sabe, y probablemente, ella tampoco nunca lo sabrá. Pero hay algo que sí tiene: una vaga noción de lo que puede ser.
La quiere, y cuando lo dice, lo dice con justa razón. Y es por lo mismo que quizás corre. Ahora es cuando puede lograr causar el menor daño posible. Se conoce, sabe lo que ha hecho, sabe lo que puede llegar a hacer. Por eso ahora es cuando debe alejarse de ella, intentar que ella siga con su vida y que ojalá, no note su ausencia. Ojalá tuviera las fuerzas para seguir corriendo, pero sabe que lo conseguirá.
Cuando ya no puede más, comienza a trotar, siente su corazón desbocado en todo su esplendor, y lentamente comienza a resignarse. Pobre muchacha, a pesar de lo que la quiere, no podrá evitar el inminente desastre.
¿y qué diantres la hace correr de ese modo?
Quién sabe, y probablemente, ella tampoco nunca lo sabrá. Pero hay algo que sí tiene: una vaga noción de lo que puede ser.
La quiere, y cuando lo dice, lo dice con justa razón. Y es por lo mismo que quizás corre. Ahora es cuando puede lograr causar el menor daño posible. Se conoce, sabe lo que ha hecho, sabe lo que puede llegar a hacer. Por eso ahora es cuando debe alejarse de ella, intentar que ella siga con su vida y que ojalá, no note su ausencia. Ojalá tuviera las fuerzas para seguir corriendo, pero sabe que lo conseguirá.
Cuando ya no puede más, comienza a trotar, siente su corazón desbocado en todo su esplendor, y lentamente comienza a resignarse. Pobre muchacha, a pesar de lo que la quiere, no podrá evitar el inminente desastre.
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