sábado, 17 de julio de 2010

Y es imposible controlarlo. Una vez más, me equivoqué. Creí que podría controlar a esta bestia, pero esta bestia se acrecenta de las formas más impensadas. Carcome mi voluntad, poco a poco, irrumpe en mi venas, intoxica mi moral. Y no puedo controlarlo, no puedo sobrellevarlo. Necesito ayuda, pero sé que nadie puede dármela. Necesito una cura para ésto, necesito olvidar que alguna vez lo padecí. Detesto saber que volví a caer en sus garras, que no soy lo suficientemente fuerte. Que las opiniones imbéciles me importan más de lo que quisiera, que no soy capaz de llevar las riendas de la vida. Y quizás, lo más patético dentro de este decadente monólogo: Que ni siqueira soy consecuente y no me voy de esta weá. Debería aplicar into the wild, debería salir de ésto. No sé, quizás caminar, volver en 3 días. Dormir donde me pille la noche, para ver si quizás el frío lo detiene. Pero ya sé que no será así. Esa sensación de triunfo, de pasar días así, lo haría aún más fuerte, dándome esa despreciable sensación de superioridad. Y quizás, es verdad todo lo que dicen de mí. Quizás si soy la escoria que todos señalan, el ejemplo de "lo que no hay que hacer nunca", quizás si soy lo peor que hay por estos lares, y esto no es más una victimización, una forma de lamentarme y no cambiar. Pero no puedo cambiar. Es verdad, miento. A cada Hora, a cada minuto. Y no puedo cambiarlo, porque si dejo de mentir, descubrirías que no hay más debajo de esta pseudo armadura oxidada, descubrirías lo que soy, y eso sería el golpe de gracia. Necesito seguir con el circo, seguir fingiendo que todo está bien, que no me importa saber que cuento con una sentencia de muerte pronta sobre mis hombros, que me da lo mismo saber que quizás, los días que restan son menos de los que serían en mis mejores pesadillas. Debo seguir con esta obra, en que una sonrisa patéticamente fingida resiste más que la verdad. No puedo dejar de mentir. Nací mintiendo, no puedo cambiar ahora. Pero aún así, a veces me gustaría dejar de hacerlo, para saber qué se siente. Dicen que la verdad libera pero no sé, en la mayoría de los asuntos que me afectan, me condenarían. ¿Hablarles a mi familia de lo que me pasa, de mi problema que se alimenta de todos mis problemas? Sería tormentoso. Vigilancias, sermones y no, se acrecentaría más y me culparía por ser tan débil y no haber sido capaz de haber seguido con la mentira rutinaria. Pero que más da, El único consuelo que me resta, es saber que la vida es más frágil de lo que muchos imaginan. Quizás, solo quizás, no deba seguir aguantando ésto todo mucho tiempo más. Quizás, sólo quizás, te diga todo ésto antes de que te lo imagines. Y Quizás, si te apareces ahroa, te diga todo de una vez. No sabes cuánto me duele mirarte y saber que te estoy mintiendo. Creo, que lo mejor que puedo hacer es guardar silencio. Dejar que las cosas continúen en su curso natural, no entorpecer el camino. Debería seguir haciendo lo que he hecho en estos últimos meses. Debería dejar de wevear, a decir verdad.