domingo, 24 de julio de 2016

Sing me to sleep


Decidió finalmente ordenar el baúl de recuerdos. 

Con una mezcla de miedo y curiosidad (y flojera por sobre todas las cosas), comienza a sacar uno a uno los recuerdos.
Recuerdos de sus compañeras del colegio, regalos de su polola de turno. Dibujos hechos por sus sobrinos, fotos de su perro. 

Uno a uno los extrae, y con cuidado discrimina entre los que se deben volver a guardar de los que se deben eliminar.

Cuando concluyó, cerró nuevamente el cajón, pero en su cabeza sigue el recuerdo que no logra enterrar: una mezcla particular de espejos, sonrisas y gritos.

- Intentaré nuevamente el próximo domingo - se dijo.

Y con esa suave mentira, se durmió.