Ayer recibí mi anuario. Después de perseguir a la vieja durante un rato, obtuve mi libro empastado de portada verde con motivo de cumpleaños feliz.
Resistí la tentación y lo guardé de inmediato, pero en el metro, cuando iba más o menos por la estación Santa Lucía obtuve un asiento, y me di a la tarea de hojear el anuario. Las estaciones parecieron volar, a la par de los miles de recuerdos que afloraron a medida que veía caras, frases y chiste.
Llegué a pajaritos y metí el libro en mi bolso. Esperé el arrivo del bus y me subí, me senté en la butaca 39 y me di una vez más a la tarea de hojearlo (porque no hay tiempo en estos días de leerlo). Fue increíble: en todos os viajes que he realizado, jamás se me había hecho tan corto el trayecto. ¡ Qué modo de reír ! es que fue tan glorioso recordar tanto tanto. Ver tantas caras que extraño, recordar tantas situaciones... el mismo tiempo en que hacíamos las fichas y elegíamos los grandes pensadores. Cuando nos fuimos a sacar la foto, ¡en fin! tanta wevada junta.
Aaaaarg! Ando con toda la melancolía junta. Me fue como la callampa en la prueba de química (y nótese que no me estoy quejando, simplemente lo estoy notificando) y me sumo en la desesperación y creo que no podré salir esta vez pero...
Mañana juega Chile. Eso cambia mi rutina y me da una pequeña Felicidad.
(como ayer, cuando estaba en una playa, a eso de las 9pm fumándome un cigarro y hablando de la vida que tan bien conocí/conozco y tú tan bien conoces. Gracias por todo, contertulia)
¡Vamos Chile Mierda! (que de ti dependo pa' aguantar hasta el viernes)
[¿Han notado que cuando uno se concentra y trata de olvidar algo...y lo está logrando, aparece algo de imprevisto y te manda todo a la mierda? Si no me cree, véalo por sí misma: pag 268]
opino que... tienes razón...
ResponderEliminarAlgo improvisto duele, como quizás también alegra.